domingo, 11 de agosto de 2013

VENEZUELA y su modelo de competitividad:


La actual coyuntura económica, política y social que vive Venezuela es compleja y difícil caracterizada por la confrontación entre sectores políticos, económicos y sociales; esta situación ha provocado desavenencias que han repercutido de alguna manera (ya sea positiva o negativa) en la gestión humana en el ámbito empresarial. 

Según la legislación de Venezuela, las empresas se dividen en grandes, medianas y pequeñas (PYMES). Esta definición está supeditada al número de trabajadores que estas posean: Grandes (más de 100), Medianas (entre 21 y 100) y pequeñas (de 5 a 20).

Grandes Empresas!

Las grandes empresas representan actualmente aproximadamente un 10% de las organizaciones económicamente activas en el país. Esta representación está liderizada por la banca privada y por empresas del sector de alimentos y bebidas.

En general, las grandes empresas han comenzado a crear estructuras organizacionales más planas, lo cual ha generado cambios significativos en la gestión del talento humano. Aspectos como seguridad, confianza, cooperación, calidad,  excelencia, responsabilidad y confiabilidad; forman parte de  la praxis en el desarrollo de procesos competitivos en estas organizaciones sustentado en valores organizacionales que permitan la convivencia e internalizar una cultura de respeto y ante todo asumir una responsabilidad social frente al conjunto de agentes sociales que colaboran en el logro de sus objetivos.

Sin embargo, las condiciones de políticas y económicas del país  han creado un clima de incertidumbre tal, que se ha limitado la inversión en la gestión humana o por lo menos no en el grado que podría ejecutarse para crear panoramas más exitosos.
En Venezuela la PYME representa el 91,6% del total de empresas. A pesar de su importancia, este tipo de empresas se enfrenta a graves dificultades que comprometen su supervivencia a corto y medio plazo. Los problemas financieros constituyen, sin duda, una de las principales dificultades que han de afrontar actualmente la PYME venezolana. Pero también su estructura organizativa requiere de un análisis exhaustivo. Pese a que las Pymes representan un alto porcentaje de las fuentes de empleo del país, en su gestión del talento humano presentan en su gran mayoría, debilidades como las siguientes:

- Muchas Pymes no invierten en la capacitación del capital humano, generando poca motivación a sus empleados.

- Muchas de las pequeñas y medianas empresas cuentan con estructuras organizacionales que no están acorde con la realidad, ya que se centran en departamentos de ventas, finanzas y producción y no cuentan en sus estructuras con departamentos de mercadeo.

- Muchas de las pequeñas y medianas empresas son de origen familiar, lo que conlleva a que las empresas son manejadas por empresarios con poca capacidad gerencial y escaso liderazgo.

- Escasa o nula planificación estratégica e investigación de mercado en el desarrollo de sus actividades.

- Escasa inversión en avances tecnológicos, generando como consecuencia la fabricar productos pocos competitivos en los mercados internacionales.

- Restan importancia a los niveles de calidad de los productos, generando así un desplazamiento de sus productos en los mercados internacionales.

- Poco aprovechamiento de los medios electrónicos para mercadear sus productos.

 Emprendedores..

De acuerdo a los más recientes datos estadísticos Venezuela ocupa el primer lugar en actividad emprendedora según el Observador Global de la Iniciativa Empresarial (GEM por sus siglas en inglés) ; pero así como se crean negocios en Venezuela también es cierto que tienen un promedio de vida de cinco años; por lo que es recomendable que el gerente venezolano posea fortalezas en sus habilidades y destrezas para así de esta manera añadir valor agregado a las características positivas de líder empresarial con una actitud emergente a los nuevos cambios y paradigmas que se están gestando en el mundo corporativo de hoy como consecuencia eliminar aquellos vicios que llevan a la quiebra de las empresas nacientes.

El Gerente debe ser agente de cambio y gestor de desarrollo social, su acción debe generar satisfacciones a empleados, inversionistas, usuarios y sociedad en general. Debe estar preparado para el constante crecimiento personal y profesional, con el objeto de enriquecer el proceso de liderazgo y desarrollo de la dirección del equipo de trabajo. Le corresponde ser un Profesional con visión holística y pensamiento sistémico que integre la comprensión de la filosofía gerencial moderna y su aplicación práctica, orientada al mejoramiento de la calidad humana, laboral, comunicacional, espiritual y productiva de las organizaciones, haciéndolas más competitivas en los mercados globales, dentro de un contexto de desarrollo sostenible.

No todo es negativo para VENEZUELA…

En materia de gestión humana no todo es negativo en cuanto a la gestión del talento humano en Venezuela, a pesar de la situación de incertidumbre existen cambios positivos a nivel general que indican que existen posibilidades de enrumbar el perfil empresarial hacia altos niveles de competitividad:

- Se destaca muy positivamente, desde el punto de vista de la equidad de género, el significativo porcentaje de mujeres ocupando posiciones en cargos directivos y ejerciendo funciones de responsabilidad corporativa.

- Las empresas están haciendo esfuerzos sistemáticos de inversión en la profesionalización de su gente en los diferentes niveles, con especial énfasis en el nivel supervisorio, dirigido hacia cursos de actualización y mejoramiento del desempeño. De hecho, esta área constituye una de las cinco de mayor inversión para las empresas.

- El predominio de personas empleadas menores de 45 años en todos los niveles, habla de la rápida profesionalización y evidente competencia de personas que aceleradamente alcanzan posiciones de responsabilidad en las empresas; sin embargo, junto a ello, podría también significar un débil aprovechamiento de experiencias y capacidades de personas que superan la edad indicada y que constituyen un recurso relevante y, seguramente, disponible.

- En cuanto a la incorporación de personas de 24 años y menos al empleo, resulta interesante el aporte que pueden estar haciendo las organizaciones al enfrentamiento del problema de desempleo juvenil en el país. Hay un contingente de jóvenes fuera de los circuitos escolar y productivo que necesitan con urgencia ser sujetos de iniciativas de inclusión.

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