La actual coyuntura económica, política y
social que vive Venezuela es compleja y difícil caracterizada por la
confrontación entre sectores políticos, económicos y sociales; esta situación
ha provocado desavenencias que han repercutido de alguna manera (ya sea
positiva o negativa) en la gestión humana en el ámbito empresarial.
Según la legislación de Venezuela, las
empresas se dividen en grandes, medianas y pequeñas (PYMES). Esta definición
está supeditada al número de trabajadores que estas posean: Grandes (más de
100), Medianas (entre 21 y 100) y pequeñas (de 5 a 20).
Grandes Empresas!
Las grandes empresas representan actualmente
aproximadamente un 10% de las organizaciones económicamente activas en el país.
Esta representación está liderizada por la banca privada y por empresas del
sector de alimentos y bebidas.
En general, las grandes empresas han comenzado
a crear estructuras organizacionales más planas, lo cual ha generado cambios
significativos en la gestión del talento humano. Aspectos como seguridad,
confianza, cooperación, calidad, excelencia, responsabilidad y
confiabilidad; forman parte de la praxis en el desarrollo de procesos
competitivos en estas organizaciones sustentado en valores organizacionales que
permitan la convivencia e internalizar una cultura de respeto y ante todo
asumir una responsabilidad social frente al conjunto de agentes sociales que
colaboran en el logro de sus objetivos.
Sin embargo, las condiciones de políticas y
económicas del país han creado un clima de incertidumbre tal, que se ha
limitado la inversión en la gestión humana o por lo menos no en el grado que
podría ejecutarse para crear panoramas más exitosos.

En Venezuela la PYME
representa el 91,6% del total de empresas. A pesar de su importancia, este tipo
de empresas se enfrenta a graves dificultades que comprometen su supervivencia
a corto y medio plazo. Los problemas financieros
constituyen, sin duda, una de las principales dificultades que han de afrontar
actualmente la PYME venezolana. Pero también su estructura organizativa
requiere de un análisis exhaustivo. Pese a que las Pymes representan un alto
porcentaje de las fuentes de empleo del país, en su gestión del talento humano
presentan en su gran mayoría, debilidades como las siguientes:
- Muchas Pymes no invierten en la capacitación
del capital humano, generando poca motivación a sus empleados.
- Muchas de las pequeñas y medianas empresas
cuentan con estructuras organizacionales que no están acorde con la realidad,
ya que se centran en departamentos de ventas, finanzas y producción y no
cuentan en sus estructuras con departamentos de mercadeo.
- Muchas de las pequeñas y medianas empresas
son de origen familiar, lo que conlleva a que las empresas son manejadas por
empresarios con poca capacidad gerencial y escaso liderazgo.
- Escasa o nula
planificación estratégica e investigación de mercado en el desarrollo de sus
actividades.
- Escasa inversión en
avances tecnológicos, generando como consecuencia la fabricar productos pocos
competitivos en los mercados internacionales.
- Restan importancia a los
niveles de calidad de los productos, generando así un desplazamiento de sus
productos en los mercados internacionales.
- Poco aprovechamiento de
los medios electrónicos para mercadear sus productos.
Emprendedores..
De acuerdo a los más recientes datos
estadísticos Venezuela ocupa el primer lugar en actividad emprendedora según el
Observador Global de la Iniciativa Empresarial (GEM por sus siglas en inglés) ;
pero así como se crean negocios en Venezuela también es cierto que tienen un
promedio de vida de cinco años; por lo que es recomendable que el gerente
venezolano posea fortalezas en sus habilidades y destrezas para así de esta
manera añadir valor agregado a las características positivas de líder
empresarial con una actitud emergente a los nuevos cambios y paradigmas que se
están gestando en el mundo corporativo de hoy como consecuencia eliminar
aquellos vicios que llevan a la quiebra de las empresas nacientes.
El Gerente debe ser agente
de cambio y gestor de desarrollo social, su acción debe generar satisfacciones
a empleados, inversionistas, usuarios y sociedad en general. Debe estar
preparado para el constante crecimiento personal y profesional, con el objeto
de enriquecer el proceso de liderazgo y desarrollo de la dirección del equipo
de trabajo. Le corresponde ser un Profesional con visión holística y
pensamiento sistémico que integre la comprensión de la filosofía gerencial
moderna y su aplicación práctica, orientada al mejoramiento de la calidad
humana, laboral, comunicacional, espiritual y productiva de las organizaciones,
haciéndolas más competitivas en los mercados globales, dentro de un contexto de
desarrollo sostenible.
No todo
es negativo para VENEZUELA…
En materia de gestión humana no todo es
negativo en cuanto a la gestión del talento humano en Venezuela, a pesar de la
situación de incertidumbre existen cambios positivos a nivel general que
indican que existen posibilidades de enrumbar el perfil empresarial hacia altos
niveles de competitividad:
- Se destaca muy positivamente,
desde el punto de vista de la equidad de género, el significativo porcentaje de
mujeres ocupando posiciones en cargos directivos y ejerciendo funciones de
responsabilidad corporativa.
- Las empresas están
haciendo esfuerzos sistemáticos de inversión en la profesionalización de su
gente en los diferentes niveles, con especial énfasis en el nivel supervisorio,
dirigido hacia cursos de actualización y mejoramiento del desempeño. De hecho,
esta área constituye una de las cinco de mayor inversión para las empresas.
- El predominio de personas
empleadas menores de 45 años en todos los niveles, habla de la rápida
profesionalización y evidente competencia de personas que aceleradamente
alcanzan posiciones de responsabilidad en las empresas; sin embargo, junto a
ello, podría también significar un débil aprovechamiento de experiencias y
capacidades de personas que superan la edad indicada y que constituyen un
recurso relevante y, seguramente, disponible.
- En cuanto a la
incorporación de personas de 24 años y menos al empleo, resulta interesante el
aporte que pueden estar haciendo las organizaciones al enfrentamiento del
problema de desempleo juvenil en el país. Hay un contingente de jóvenes fuera
de los circuitos escolar y productivo que necesitan con urgencia ser sujetos de
iniciativas de inclusión.

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